Introducción a la Economía/Joaquín Pi Anguita
 

Notas sobre el libro de Gregory Mankiw "Principios de Economía", capítulo 27,  Joaquín Pi. Ultima actualización agosto 2005

 

Lección 7. El dinero y el sistema monetario.

 

 

(Bibliografía básica

Gregory Mankiw, "Principios de Economía,  capítulo  27

 


 


a. Definición y funciones del dinero

1. El dinero es el conjunto de activos que utilizan los individuos normalmente para comprar bienes y servicios. 

2. El dinero desempeña tres funciones en una economía:

  • Unidad de cambio. Es el artículo que el comprador entrega al vendedor a cambio del bien o servicio adquirido.
  • Unidad de medida. Es unidad en que se expresan los precios de los bienes y servicios y en la que se expresan las deudas.
  • Depósito de valor. El dinero por ser un activo puede utilizarse para posponer poder adquisitivo hacia el futuro.

 

b. El dinero como activo

1. En general todos los activos poseen tres características en diferente grado:

 liquidez
 rentabilidad
 coste de mantenimiento.

La liquidez es la facilidad con la que un activo puede convertirse en dinero. Obviamente el dinero es el activo más liquido de la economía. Sin embargo, a la hora de mantener dinero u otro activo como depósito de valor, hay que tener en cuanta que la rentabilidad del dinero es nula (o casi nula), y que cuando suben los precios en la economía el poder adquisitivo del dinero disminuye.


 

c. Tipos de dinero

1. Hay dos tipos de dinero:

  • Dinero mercancía. El dinero mercancía es aquel que tiene valor intrínseco, es decir, tiene valor aunque no se utilice como dinero.
     
  • Dinero fiduciario. No tiene valor intrínseco y utiliza como dinero por imperativo legal.

2. Hoy día se utiliza dinero fiduciario. Sin embargo, en otros períodos históricos se ha utilizado dinero mercancía.

                            -patrón oro
                            -patrón cambios-oro


 

d. Medición de la cantidad de dinero

Para medir la cantidad de dinero existente en una economía se presenta el problema de que no es fácil trazar una línea divisoria clara entre el dinero y los demás activos. Por ello, existen varias definiciones de la cantidad de dinero u oferta monetaria. La definición más simple de oferta monetaria es:

 

M1=efectivo en manos del público + depósitos a la vista

     

El efectivo en manos del público son las monedas y billetes fuera de los bancos y los depósitos a la vista son los saldo en cuentas bancarias que los individuos pueden retirar a través de cheques.


 

e. Los bancos y la creación de dinero

1. Los depósitos a la vista entran en la definición de dinero, por lo que no es difícil imaginar que la conducta de los bancos puede influir en la cantidad de dinero. En concreto, es la política de reservas bancarias la variable que influyen en la cantidad del dinero. Reservas son simplemente los depósitos que los bancos han recibido pero que no han prestado.

2. En el caso hipotético no realista en que los bancos mantuvieran unas reservas del 100%, es decir, que no prestaran dinero sino que sólo aceptaran depósitos, los bancos no influirían en la oferta monetaria.

3. En un sistema bancario de reservas fraccionarias, es decir, en un sistema bancario en el que los bancos sólo tienen como reservas una fracción de sus depósitos (esa fracción se llama coeficiente de reservas) los bancos crean dinero. En efecto, existe un multiplicador del dinero, que es la cantidad de dinero que crean los bancos por cada peseta de reservas.(Este multiplicador del dinero es igual a la inversa del coeficiente de reservas.)
(Explicar intuitivamente)
 


 


 

f. El banco central

1. La cantidad de dinero es una variable económica clave y como todas las economías modernas utilizan un sistema monetario fiduciario, es necesario que exista un organismo encargado de regular la cantidad de dinero que hay en la economía. Este organismo es el banco central.

2. El banco central tiene como función principal controlar la oferta monetaria. Las decisiones que el banco central toma sobre la oferta monetaria es lo que se denomina la política monetaria. 

g. La política monetaria

3. Los bancos centrales tienen a su disposición tres instrumentos para el control de la oferta monetaria

  • Las operaciones de mercado abierto. Son compraventas de bonos del estado por parte del banco central. Las compras de bonos aumentan la oferta monetaria y las ventas de bonos reducen la oferta monetaria.
  • El tipo de descuento. Es el tipo de interés al que el banco central concede préstamos a os bancos comerciales.
  • El coeficiente de reservas. Es el porcentaje de los depósitos que los bancos deben mantener como reservas

4.  En el cuadro de abajo se resume como los bancos centrales utilizan los tres instrumentos para aumentar o descender la oferta monetaria. Explique cada caso.

 

Instrumentos

 Objetivo: Aumentar
la oferta monetaria 

Objetivo: Disminuir
la oferta monetaria 

operaciones de mercado abierto compra bonos vende bonos
tipo de descuento desciende aumenta
coeficiente de reservas desciende aumenta

 

5. Lea esta información sobre la economía USA y explíquela con lo que acaba del aprender y con la condición de equilibrio de la renta.

Índice de confianza de los consumidores USA (junio 2000-enero 2001)

NEW YORK (CNNfn) (30 enero 2001. La confianza de los consumidores se hundió hasta su nivel más bajo de los últimos cuatro años en junio. Se espera que la Reserva Federal reducirá los tipo de interés otra vez para ayudar a una economía tambaleante a recuperarse.
graphic

 

6. Vea el gráfico siguiente y explique la política monetaria en la UE y USA en el período:

 

 


 



h. El Banco Central Europeo

1. Como ya sabe España forma parte de la UEM, es decir, existe una única moneda en los 12 países  miembros integrados en el euro (los 15 de la Unión Europea exceptuando a Reino Unido, Dinamarca y Suecia).

2. Naturalmente, la existencia de una unión monetaria con una única moneda hace necesario que exista una única política monetaria. Con la introducción del euro ha sido por tanto necesario crear en la Unión Europea una nueva institución comunitaria encargada de ejecutar la política monetaria, ya que la política monetaria única no puede realizarse por distintos bancos centrales independientes. No obstante, considerando la estructura política de la Comunidad, se ha previsto que la nueva institución esté organizada siguiendo un planteamiento federal. A continuación se analizan cuatro puntos importantes del BCE:

-Organización
-Objetivo
-La credibilidad de la política monetaria
 

2. Organización: La estructura de las nuevas instituciones monetarias de la Unión Europea se basa en un Banco Central Europeo (BCE) que junto con los bancos centrales nacionales de los 15 países miembros de la Unión Europa constituyen el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC). El BCE y el SEBC fueron creados el 1 de junio de 1988.  El SEBC está dirigido por el Consejo de Gobierno, el Comité Ejecutivo del BCE, y el Consejo General.

La tarea principal del Comité Ejecutivo, que está formado por el presidente del BCE, el vicepresidente y cuatro miembros más, es llevar a cabo la política monetaria de acuerdo con las líneas generales marcadas por el Consejo de Gobierno, para lo cual da instrucciones a los bancos centrales nacionales.

El Consejo de Gobierno es el responsable de formular y establecer las líneas generales de la política monetaria y está formado por el Comité ejecutivo y los gobernadores de los bancos centrales nacionales de los 12 países del área del euro. No forman parte del mismo, por tanto, Dinamarca, Suecia y Reino Unido.

El Consejo General es el tercer órgano de decisión y está formado por el presidente, el vicepresidente del BCE y los gobernadores de los 15 miembros de la Unión Europea. Dado que los bancos centrales de Dinamarca, Suecia y Reino Unido no han aceptado el euro todavía, estos países no participan en las decisiones relacionadas con la política monetaria en la zona del euro. No obstante, sí pueden discutir temas relacionados con la política monetaria y el tipo de cambio de sus monedas con respecto al euro.

El Eurosistema es un término adoptado por el Consejo de Gobierno del BCE, para referirse a un concepto que engloba la estructura a través del cual es SEBC realiza sus principales tareas. El Eurosistema está formado por el BCE y los bancos centrales nacionales de Estados Miembros que han adoptado el euro. Por tanto, en la actualidad, hay doce bancos centrales nacionales en el Eurosistema. Naturalmente, cuando los quince Estados Miembros de la Unión Europea participen en el área del euro, el término "Eurosistema" será un sinónimo de SEBC.

La política monetaria día a día se lleva a cabo por el Consejo de Gobierno. Cada miembro del Consejo tiene un voto. El presidente del Consejo de la Unión Europea y un miembro de la Comisión Europea pueden también participar en las reuniones, aunque no tienen derecho a voto. La mayoría de las decisiones, entre las que se incluyen las relacionadas con la política monetaria, se toman por mayoría simple. No obstante, algunas decisiones que afectan a la posición de los bancos nacionales como accionistas del SEBC se toman ponderando el voto en función de la participación de cada banco central en el capital de BCE.

3. En el cuadro siguiente se resumen la composición de los órganos de decisión del SEBC y sus funciones más iportantes.

 

3.  Objetivo. El Tratado de Maastricht incorpora el principio de estabilidad de precios para la política monetaria en el artículo 105, en donde se establece que:

 

"el objetivo principal del SEBC será el mantener estabilidad de precios".



No obstante, se admite que "sin perjuicio para el objetivo de la estabilidad de precios, el SEBC apoyará las políticas económicas generales de la Comunidad". Se observa que el Tratado define con vaguedad el objetivo de estabilidad de precios.  Esta vaguedad ha sido posteriormente disipada de forma que hoy el el objetivo del BCE se define como:

La estabilidad de precios se define el mantenimiento a medio plazo de un  incremento anual en el Índice Armonizado de Precios al Consumo para el área del euro entre el 0 y el  2%.

 

4. La credibilidad de la política monetaria. El artículo 107 del Tratado de Maastricht y el Artículo 7 del SEBC garantizan la independencia del BCE, de los bancos nacionales, y de los miembros de sus órganos de decisión a la hora de ejercer sus funciones. Estos no pueden "solicitar o recibir instrucciones de las instituciones comunitarias, de los gobiernos de los estados miembros o de cualquier otro organismo". Asimismo, los gobiernos e instituciones comunitarias están obligados a abstenerse de influir al BCE o los bancos centrales. Además, el artículo 10.4 del Estatuto del SEBC establece que las deliberaciones de las reuniones del Consejo de Gobierno del BCE son confidenciales, aunque se permite la publicación del resultado de sus deliberaciones.


 


Ejercicio 1. Analice este artículo con lo aprendido en clase

Una recaída en la recesión para EE UU?

J. BRADFORD DELONG
J. Bradford DeLong es catedrático de Economía de la Universidad de California en Berkeley, y ex subsecretario del Tesoro de Estados Unidos. © Project Syndicate

Durante el pasado invierno, el banco central estadounidense -la Reserva Federal, Fed- estaba ocupado dándose palmaditas en la espalda. Los recortes de los tipos de interés parecían haber funcionado: la recesión estaba llegando a su fin. A finales de la primavera, esas expectativas se habían desintegrado, junto con el hundimiento de Enron, WorldCom y Arthur Andersen. De repente, todo el mundo dudaba de la integridad de la contabilidad financiera de las empresas estadounidenses.

El mercado de valores estadounidense cayó un 15-20% por debajo de los niveles del invierno. De repente, la Reserva Federal dejó de felicitarse: un tipo de interés del 1,75% podría potenciar la recuperación cuando el índice bursátil Dow Jones está a un nivel de 10.000, pero no cuando está a 8.500.

Durante el verano, las noticias sobre inversiones empresariales siguieron siendo decepcionantes. Cada vez más analistas comenzaron a hablar de la posibilidad de una recaída en la recesión. Pero durante todo este tiempo, la Reserva Federal se mantuvo pasiva. Sólo a mediados de agosto insinuó que se podrían bajar los tipos de interés.

¿Por qué adoptó una actitud tan pasiva? En primer lugar, los tipos de interés a corto plazo estaban ya tan bajos que todo el mundo vería que los nuevos recortes iban a ser temporales, y por consiguiente, los recortes tendrían poco impacto en los tipos a plazo más largo, que son los que realmente impulsan la inversión empresarial. En segundo lugar, los nuevos recortes podrían asustar a los mercados financieros.

Daba la impresión de que la Reserva Federal se sentía en buena medida (por no decir del todo) impotente: las medidas de política monetaria ya no determinaban firmemente el nivel de actividad económica.

Por lo tanto, en 2002 Estados Unidos se unió a Japón en lo que los economistas denominan una trampa de liquidez: una situación en la que los tipos de interés nominal a corto plazo controlados por el banco central son tan bajos y están tan vagamente conectados con la demanda agregada que las nuevas reducciones son ineficaces para luchar contra la recesión.

Se desconoce cuánto tiempo durará esta situación. Si la política monetaria es ahora ineficaz, la única medida de que el Gobierno estadounidense dispone para controlar su economía es la política fiscal, es decir, cambiar los planes fiscales y de gasto público del Gobierno.

Pero la lección de las décadas posteriores a la II Guerra Mundial es que el sistema de gobierno estadounidense -en su barroca organización propia del siglo XVIII- es incapaz de cambiar su política con suficiente rapidez como para hacer un uso eficaz de la política fiscal [presupuestaria]. Hace falta demasiado tiempo para que los cambios fiscales y de gastos se abran camino a través del Congreso y la burocracia. La economía de Estados Unidos metida en una trampa de liquidez es, dicho de manera sencilla, la de un país sin herramientas de gestión macroeconómica eficaces.

Hace ochenta años, John Maynard Keynes sostuvo que los gobiernos tenían que responsabilizarse de mantener el pleno empleo y la estabilidad de los precios; que el patrón oro anterior a la I Guerra Mundial no había sido la edad de oro que todos pensaban que era y que los éxitos de dicho patrón eran el resultado de una afortunada combinación de circunstancias que difícilmente podrían repetirse en el futuro.

J.M. Keynes era un optimista que creía que los gobiernos podían aprender a controlar el ciclo económico. Se escandalizaría al contemplar el mundo actual: una Europa con un desempleo tercamente elevado, un Japón hundido en una década de práctico estancamiento, y ahora un Estados Unidos que carece de las herramientas políticas para enfrentarse a otra inesperada mala noticia económica.

 


 


Ejercicio 2. Analice ese artículo con lo aprendido en clase.

Economics focus
A blunt tool
Jun 30th 2001
From The Economist print edition

Is monetary policy less effective these days?

THE quarter-point cut in interest rates by America’s Federal Reserve on June 27th takes the total reduction in rates over the past six months to 2.75 percentage points—one of the most aggressive easings in Fed history. Yet it seems to have done little, so far, to revive America’s economy. Monetary policy always needs time to take effect. This time the wait seems especially nerve-wracking.

The latest batch of economic statistics paints a mixed picture. The economy may yet avoid recession, but hopes of a quick, strong bounce-back have faded.

One reason why interest-rate cuts may have been less effective than expected this year is that they have actually done little to ease financial conditions. The Fed’s main policy tool is the federal-funds rate, the rate at which banks lend overnight to one another. However, this rate has little direct impact on the economy, since neither firms nor households pay it. The transmission mechanism through which changes in the federal-funds rate affect the economy is a good deal more complex. The size of a cut in the rate can be a poor measure of the likely impact of monetary policy.

Broadly, monetary policy affects the real economy through three channels:

•Through the cost of borrowing in the market which, if reduced, could be expected to spur consumer spending and investment. Interest rates on short-term loans do indeed tend to move in line with the federal-funds rate. But much other borrowing, by both firms and households, is linked to bond yields, which hang more on market expectations about future interest rates and inflation than on changes in short-term rates.

•Through the exchange rate. In theory, looser monetary policy should push down the the dollar, so boosting exports.

•Through the prices of financial assets, especially equities. If lower interest rates lift share prices, this may boost consumer spending as private shareholders feel wealthier, or spur corporate investment by reducing the cost of capital.

If changes in the federal-funds rate do not feed through into market rates, the dollar or share prices, they will have little effect upon the economy. Bruce Kasman at J.P. Morgan Chase has analysed the Fed’s macroeconomic model of the American economy, derived from past behaviour. According to the model, a one percentage-point reduction in the federal-funds rate should raise the level of GDP by 1.7% after two years, but by only 0.6% after one year. This may suggest that America simply needs patience.

However, the model also suggests that, if lower interest rates are to revive the economy, a cut of 2.5 percentage points (the size of the cut until this week) would normally be expected to have lifted share prices by 22% within a year, reduced long-term bond yields by three-quarters of a point, and left the dollar 5% weaker. Yet since the Fed first started to slash interest rates on January 3rd, the S&P 500 has actually fallen by 10%, the dollar’s trade-weighted value has gained 7%, and both bond yields and mortgage rates have remained broadly unchanged.

This is neatly summed up by the “financial-conditions index” which Goldman Sachs calculates every day. This is a weighted average of short-term interest rates, corporate-bond yields, share prices and the trade-weighted dollar, with the weights derived from the Fed’s model. The index has fallen only modestly since the start of this year, because the stronger dollar and lower share prices have offset lower short-term interest rates.

Stiff levers

In previous economic cycles, as much as two-fifths of the total impact of interest-rate cuts on GDP, on average, has come through the stockmarket and the dollar—two channels that now appear to be blocked. This suggests that the Fed will have to push even harder on the monetary lever to revive growth.

The Fed has another concern. Not only have long-term borrowing costs failed to follow short-term rates down, but households and firms may also be less responsive to lower rates. They may not want to borrow any more because they are already up to their ears in debt. With capacity utilisation in manufacturing at its lowest for 18 years, firms will also be reluctant to invest more.

Yet there is no need for too much gloom about the dwindling powers of the Fed. The economy does look fragile, but what if the Fed had done nothing? Share prices would have fallen more sharply, as would business and consumer confidence. As it is, consumer confidence has not, so far, been greatly dented. And the Fed’s easing has helped to prop up the housing market. In other words, the Fed still carries clout.

Central bankers certainly think so. In April, the Federal Reserve Bank of New York held a conference on the monetary transmission mechanism. One paper* observed that, since the early 1980s, changes in the federal-funds rate seem to have had a smaller impact on output. However, the authors concluded that there was no evidence that firms and households had become less sensitive to changes in interest rates. Instead, the impact of changes in monetary policy seems to have declined because the conduct of policy has improved over the past two decades. The Fed now responds more quickly to changing economic expectations, which has helped to smooth out the effect of interest-rate shocks, reducing the variability of output and inflation. A reassuring conclusion for central bankers—but it will need revisiting in a year’s time.

 * “The Monetary Transmission Mechanism: Has it Changed?”, by Jean Boivin and Marc Giannoni.

principal

 

recursos