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(Bibliografía básica |
| Gregory Mankiw,
"Principios de Economía, capítulo 27 |
a.
Definición y funciones del dinero
1. El dinero es el conjunto de activos que utilizan
los individuos normalmente para comprar bienes y servicios.
2. El dinero desempeña tres funciones en una
economía:
- Unidad de cambio. Es el artículo que el
comprador entrega al vendedor a cambio del bien o servicio adquirido.
- Unidad de medida. Es unidad en que se expresan
los precios de los bienes y servicios y en la que se expresan las
deudas.
- Depósito de valor. El dinero por ser un
activo puede utilizarse para posponer poder adquisitivo hacia el
futuro.
b.
El dinero como activo
1. En general todos los activos poseen tres características
en diferente grado:
liquidez
rentabilidad
coste de mantenimiento.
La liquidez es la facilidad con la que un activo
puede convertirse en dinero. Obviamente el dinero es el activo más
liquido de la economía. Sin embargo, a la hora de mantener dinero u otro
activo como depósito de valor, hay que tener en cuanta que la
rentabilidad del dinero es nula (o casi nula), y que cuando suben los
precios en la economía el poder adquisitivo del dinero disminuye.
c.
Tipos de dinero
1. Hay dos tipos de dinero:
- Dinero mercancía. El dinero mercancía es
aquel que tiene valor intrínseco, es decir, tiene valor aunque no se
utilice como dinero.
- Dinero fiduciario. No tiene valor intrínseco
y utiliza como dinero por imperativo legal.
2. Hoy día se utiliza dinero fiduciario. Sin
embargo, en otros períodos históricos se ha utilizado dinero mercancía.
-patrón oro
-patrón cambios-oro
d.
Medición de la cantidad de dinero
Para medir la cantidad de dinero existente en una
economía se presenta el problema de que no es fácil trazar una línea
divisoria clara entre el dinero y los demás activos. Por ello, existen
varias definiciones de la cantidad de dinero u oferta monetaria. La
definición más simple de oferta monetaria es:
|
M1=efectivo en
manos del público + depósitos a la vista |
El efectivo en manos del público son las monedas
y billetes fuera de los bancos y los depósitos a la vista son los saldo
en cuentas bancarias que los individuos pueden retirar a través de
cheques.
e.
Los bancos y la creación de dinero
1. Los depósitos a la vista entran en la definición
de dinero, por lo que no es difícil imaginar que la conducta de los
bancos puede influir en la cantidad de dinero. En concreto, es la política
de reservas bancarias la variable que influyen en la cantidad del dinero.
Reservas son simplemente los depósitos que los bancos han recibido pero
que no han prestado.
2. En el caso hipotético no realista en que los
bancos mantuvieran unas reservas del 100%, es decir, que no prestaran
dinero sino que sólo aceptaran depósitos, los bancos no influirían en
la oferta monetaria.
3. En un sistema bancario de reservas
fraccionarias, es decir, en un sistema bancario en el que los bancos sólo
tienen como reservas una fracción de sus depósitos (esa fracción se
llama coeficiente de reservas) los bancos crean dinero. En efecto, existe
un multiplicador del dinero, que es la cantidad de dinero que crean los
bancos por cada peseta de reservas.(Este multiplicador del dinero es igual
a la inversa del coeficiente de reservas.)
(Explicar intuitivamente)
f.
El banco central
1. La cantidad de dinero es una variable económica
clave y como todas las economías modernas utilizan un sistema monetario
fiduciario, es necesario que exista un organismo encargado de regular la
cantidad de dinero que hay en la economía. Este organismo es el banco
central.
2. El banco central tiene como función principal
controlar la oferta monetaria. Las decisiones que el banco central toma
sobre la oferta monetaria es lo que se denomina la política monetaria.
g. La
política monetaria
3. Los bancos centrales tienen a su disposición
tres instrumentos para el control de la oferta monetaria
- Las operaciones de mercado abierto. Son
compraventas de bonos del estado por parte del banco central. Las
compras de bonos aumentan la oferta monetaria y las ventas de bonos
reducen la oferta monetaria.
- El tipo de descuento. Es el tipo de interés
al que el banco central concede préstamos a os bancos comerciales.
- El coeficiente de reservas. Es el porcentaje
de los depósitos que los bancos deben mantener como reservas
4. En el cuadro de abajo se resume como los
bancos centrales utilizan los tres instrumentos para aumentar o descender
la oferta monetaria. Explique cada caso.
|
Instrumentos |
Objetivo:
Aumentar
la oferta monetaria |
Objetivo:
Disminuir
la oferta monetaria |
| operaciones de mercado
abierto |
compra bonos |
vende bonos |
| tipo de descuento |
desciende |
aumenta |
| coeficiente de reservas |
desciende |
aumenta |
5. Lea esta información sobre la economía USA y
explíquela con lo que acaba del aprender y con la condición de equilibrio
de la renta.
|
Índice de confianza de los
consumidores USA (junio 2000-enero 2001) |
NEW YORK (CNNfn) (30 enero 2001. La confianza de los consumidores
se hundió hasta su nivel más bajo de los últimos cuatro años
en junio. Se espera que la Reserva Federal reducirá los tipo de
interés otra vez para ayudar a una economía tambaleante a
recuperarse. |
 |
6. Vea el gráfico siguiente y explique la política
monetaria en la UE y USA en el período:
h.
El Banco Central Europeo
1. Como ya sabe España forma parte de la UEM, es
decir, existe una única moneda en los 12 países miembros integrados
en el euro (los 15 de la Unión Europea exceptuando a Reino Unido,
Dinamarca y Suecia).
2. Naturalmente, la existencia de una unión
monetaria con una única moneda hace necesario que exista una única
política monetaria. Con la introducción del euro ha sido por tanto
necesario crear en la Unión Europea una nueva institución comunitaria
encargada de ejecutar la política monetaria, ya que la política monetaria
única no puede realizarse por distintos bancos centrales independientes.
No obstante, considerando la estructura política de la Comunidad, se ha
previsto que la nueva institución esté organizada siguiendo un
planteamiento federal. A continuación se analizan cuatro puntos
importantes del BCE:
-Organización
-Objetivo
-La credibilidad de la política monetaria
2. Organización: La estructura de las nuevas
instituciones monetarias de la Unión Europea se basa en un Banco Central
Europeo (BCE) que junto con los bancos centrales nacionales de los 15 países
miembros de la Unión Europa constituyen el Sistema Europeo de Bancos
Centrales (SEBC). El BCE y el SEBC fueron creados el 1 de junio de 1988.
El SEBC está dirigido por el Consejo de Gobierno, el Comité Ejecutivo
del BCE, y el Consejo General.
La tarea principal del Comité Ejecutivo, que está
formado por el presidente del BCE, el vicepresidente y cuatro miembros más,
es llevar a cabo la política monetaria de acuerdo con las líneas
generales marcadas por el Consejo de Gobierno, para lo cual da
instrucciones a los bancos centrales nacionales.
El Consejo de Gobierno es el responsable de
formular y establecer las líneas generales de la política monetaria y
está formado por el Comité ejecutivo y los gobernadores de los bancos
centrales nacionales de los 12 países del área del euro. No forman parte
del mismo, por tanto, Dinamarca, Suecia y Reino Unido.
El Consejo General es el tercer órgano de decisión
y está formado por el presidente, el vicepresidente del BCE y los
gobernadores de los 15 miembros de la Unión Europea. Dado que los bancos
centrales de Dinamarca, Suecia y Reino Unido no han aceptado el euro todavía,
estos países no participan en las decisiones relacionadas con la política
monetaria en la zona del euro. No obstante, sí pueden discutir temas
relacionados con la política monetaria y el tipo de cambio de sus monedas
con respecto al euro.
El Eurosistema es un término
adoptado por el Consejo de Gobierno del BCE, para referirse a un concepto
que engloba la estructura a través del cual es SEBC realiza sus
principales tareas. El Eurosistema está formado por el BCE y los bancos
centrales nacionales de Estados Miembros que han adoptado el euro. Por
tanto, en la actualidad, hay doce bancos centrales nacionales en el
Eurosistema. Naturalmente, cuando los quince Estados Miembros de la Unión
Europea participen en el área del euro, el término
"Eurosistema" será un sinónimo de SEBC.
La política monetaria día a día
se lleva a cabo por el Consejo de Gobierno. Cada miembro del Consejo tiene
un voto. El presidente del Consejo de la Unión Europea y un miembro de la
Comisión Europea pueden también participar en las reuniones, aunque no
tienen derecho a voto. La mayoría de las decisiones, entre las que se
incluyen las relacionadas con la política monetaria, se toman por mayoría
simple. No obstante, algunas decisiones que afectan a la posición de los
bancos nacionales como accionistas del SEBC se toman ponderando el voto en
función de la participación de cada banco central en el capital de BCE.
3. En el cuadro siguiente se
resumen la composición de los órganos de decisión del SEBC y sus
funciones más iportantes.
3. Objetivo. El
Tratado de Maastricht incorpora el principio de estabilidad de precios
para la política monetaria en el artículo 105, en donde se establece
que:
| "el objetivo principal del SEBC será el mantener estabilidad de
precios". |
No obstante, se admite que "sin perjuicio para el
objetivo de la estabilidad de precios, el SEBC apoyará las políticas
económicas generales de la Comunidad". Se observa que el Tratado
define con vaguedad el objetivo de estabilidad de precios. Esta vaguedad ha sido posteriormente disipada de forma que hoy
el el objetivo del BCE se define como:
| La estabilidad de
precios se define el mantenimiento a medio plazo de un
incremento anual en el Índice Armonizado de Precios al Consumo
para el área del euro entre el 0 y el 2%. |
4. La credibilidad de la
política monetaria. El artículo 107 del Tratado de Maastricht y el Artículo
7 del SEBC garantizan la independencia del BCE, de los bancos nacionales,
y de los miembros de sus órganos de decisión a la hora de ejercer sus
funciones. Estos no pueden "solicitar o recibir instrucciones de las
instituciones comunitarias, de los gobiernos de los estados miembros o de
cualquier otro organismo". Asimismo, los gobiernos e instituciones
comunitarias están obligados a abstenerse de influir al BCE o los bancos
centrales. Además, el artículo 10.4 del Estatuto del SEBC establece que
las deliberaciones de las reuniones del Consejo de Gobierno del BCE son
confidenciales, aunque se permite la publicación del resultado de sus
deliberaciones.
Ejercicio 1. Analice este artículo
con lo aprendido en clase
Una recaída en la
recesión para EE UU?
J.
BRADFORD DELONG
J. Bradford
DeLong es catedrático de Economía de la Universidad de California en
Berkeley, y ex subsecretario del Tesoro de Estados Unidos. © Project
Syndicate
Durante el pasado invierno, el banco central estadounidense -la
Reserva Federal, Fed- estaba ocupado dándose palmaditas en la espalda.
Los recortes de los tipos de interés parecían haber funcionado: la
recesión estaba llegando a su fin. A finales de la primavera, esas
expectativas se habían desintegrado, junto con el hundimiento de Enron,
WorldCom y Arthur Andersen. De repente, todo el mundo dudaba de la
integridad de la contabilidad financiera de las empresas
estadounidenses.
El mercado de valores estadounidense cayó un 15-20% por debajo de
los niveles del invierno. De repente, la Reserva Federal dejó de
felicitarse: un tipo de interés del 1,75% podría potenciar la
recuperación cuando el índice bursátil Dow Jones está a un nivel de
10.000, pero no cuando está a 8.500.
Durante el verano, las noticias sobre inversiones empresariales
siguieron siendo decepcionantes. Cada vez más analistas comenzaron a
hablar de la posibilidad de una recaída en la recesión. Pero
durante todo este tiempo, la Reserva Federal se mantuvo pasiva. Sólo a
mediados de agosto insinuó que se podrían bajar los tipos de interés.
¿Por qué adoptó una actitud tan pasiva? En primer lugar, los tipos
de interés a corto plazo estaban ya tan bajos que todo el mundo vería
que los nuevos recortes iban a ser temporales, y por consiguiente, los
recortes tendrían poco impacto en los tipos a plazo más largo, que son
los que realmente impulsan la inversión empresarial. En segundo lugar,
los nuevos recortes podrían asustar a los mercados financieros.
Daba la impresión de que la Reserva Federal se sentía en buena
medida (por no decir del todo) impotente: las medidas de política
monetaria ya no determinaban firmemente el nivel de actividad
económica.
Por lo tanto, en 2002 Estados Unidos se unió a Japón en lo que los
economistas denominan una trampa de liquidez: una situación en
la que los tipos de interés nominal a corto plazo controlados por el
banco central son tan bajos y están tan vagamente conectados con la
demanda agregada que las nuevas reducciones son ineficaces para luchar
contra la recesión.
Se desconoce cuánto tiempo durará esta situación. Si la política
monetaria es ahora ineficaz, la única medida de que el Gobierno
estadounidense dispone para controlar su economía es la política
fiscal, es decir, cambiar los planes fiscales y de gasto público del
Gobierno.
Pero la lección de las décadas posteriores a la II Guerra Mundial
es que el sistema de gobierno estadounidense -en su barroca
organización propia del siglo XVIII- es incapaz de cambiar su política
con suficiente rapidez como para hacer un uso eficaz de la política
fiscal [presupuestaria]. Hace falta demasiado tiempo para que los
cambios fiscales y de gastos se abran camino a través del Congreso y
la burocracia. La economía de Estados Unidos metida en una trampa
de liquidez es, dicho de manera sencilla, la de un país sin
herramientas de gestión macroeconómica eficaces.
Hace ochenta años, John Maynard Keynes sostuvo que los gobiernos
tenían que responsabilizarse de mantener el pleno empleo y la
estabilidad de los precios; que el patrón oro anterior a la I
Guerra Mundial no había sido la edad de oro que todos pensaban
que era y que los éxitos de dicho patrón eran el resultado de una
afortunada combinación de circunstancias que difícilmente podrían
repetirse en el futuro.
J.M. Keynes era un optimista que creía que los gobiernos podían
aprender a controlar el ciclo económico. Se escandalizaría al
contemplar el mundo actual: una Europa con un desempleo tercamente
elevado, un Japón hundido en una década de práctico estancamiento, y
ahora un Estados Unidos que carece de las herramientas políticas para
enfrentarse a otra inesperada mala noticia económica. |
Ejercicio 2. Analice ese artículo
con lo aprendido en clase.
Economics focus
A blunt tool
Jun 30th 2001
From The Economist print edition
Is monetary policy less effective
these days?
THE quarter-point
cut in interest rates by America’s Federal Reserve on June 27th takes
the total reduction in rates over the past six months to 2.75
percentage points—one of the most aggressive easings in Fed history.
Yet it seems to have done little, so far, to revive America’s economy.
Monetary policy always needs time to take effect. This time the wait
seems especially nerve-wracking.
The latest
batch of economic statistics paints a mixed picture. The economy may
yet avoid recession, but hopes of a quick, strong bounce-back have
faded.
One reason
why interest-rate cuts may have been less effective than expected this
year is that they have actually done little to ease financial
conditions. The Fed’s main policy tool is the federal-funds rate, the
rate at which banks lend overnight to one another. However, this rate
has little direct impact on the economy, since neither firms nor
households pay it. The transmission mechanism through which changes in
the federal-funds rate affect the economy is a good deal more complex.
The size of a cut in the rate can be a poor measure of the likely
impact of monetary policy.
Broadly,
monetary policy affects the real economy through three channels:
•Through the
cost of borrowing in the market which, if reduced, could be expected
to spur consumer spending and investment. Interest rates on short-term
loans do indeed tend to move in line with the federal-funds rate. But
much other borrowing, by both firms and households, is linked to bond
yields, which hang more on market expectations about future interest
rates and inflation than on changes in short-term rates.
•Through the
exchange rate. In theory, looser monetary policy should push down the
the dollar, so boosting exports.
•Through the
prices of financial assets, especially equities. If lower interest
rates lift share prices, this may boost consumer spending as private
shareholders feel wealthier, or spur corporate investment by reducing
the cost of capital.
If changes
in the federal-funds rate do not feed through into market rates, the
dollar or share prices, they will have little effect upon the economy.
Bruce Kasman at J.P. Morgan Chase has analysed the Fed’s macroeconomic
model of the American economy, derived from past behaviour. According
to the model, a one percentage-point reduction in the federal-funds
rate should raise the level of GDP by 1.7%
after two years, but by only 0.6% after one year. This may suggest
that America simply needs patience.
However, the
model also suggests that, if lower interest rates are to revive the
economy, a cut of 2.5 percentage points (the size of the cut until
this week) would normally be expected to have lifted share prices by
22% within a year, reduced long-term bond yields by three-quarters of
a point, and left the dollar 5% weaker. Yet since the Fed first
started to slash interest rates on January 3rd, the
S&P 500 has actually fallen by 10%, the dollar’s trade-weighted
value has gained 7%, and both bond yields and mortgage rates have
remained broadly unchanged.
This is
neatly summed up by the “financial-conditions index” which Goldman
Sachs calculates every day. This is a weighted average of short-term
interest rates, corporate-bond yields, share prices and the trade-weighted
dollar, with the weights derived from the Fed’s model. The index has
fallen only modestly since the start of this year, because the
stronger dollar and lower share prices have offset lower short-term
interest rates.
Stiff
levers
In previous
economic cycles, as much as two-fifths of the total impact of interest-rate
cuts on GDP, on average, has come through the
stockmarket and the dollar—two channels that now appear to be blocked.
This suggests that the Fed will have to push even harder on the
monetary lever to revive growth.
The Fed has
another concern. Not only have long-term borrowing costs failed to
follow short-term rates down, but households and firms may also be
less responsive to lower rates. They may not want to borrow any more
because they are already up to their ears in debt. With capacity
utilisation in manufacturing at its lowest for 18 years, firms will
also be reluctant to invest more.
Yet there is
no need for too much gloom about the dwindling powers of the Fed. The
economy does look fragile, but what if the Fed had done nothing? Share
prices would have fallen more sharply, as would business and consumer
confidence. As it is, consumer confidence has not, so far, been
greatly dented. And the Fed’s easing has helped to prop up the housing
market. In other words, the Fed still carries clout.
Central
bankers certainly think so. In April, the Federal Reserve Bank of New
York held a conference on the monetary transmission mechanism. One
paper* observed that, since the early 1980s, changes in the federal-funds
rate seem to have had a smaller impact on output. However, the authors
concluded that there was no evidence that firms and households had
become less sensitive to changes in interest rates. Instead, the
impact of changes in monetary policy seems to have declined because
the conduct of policy has improved over the past two decades. The Fed
now responds more quickly to changing economic expectations, which has
helped to smooth out the effect of interest-rate shocks, reducing the
variability of output and inflation. A reassuring conclusion for
central bankers—but it will need revisiting in a year’s time.
*
“The Monetary Transmission Mechanism: Has it Changed?”, by Jean Boivin
and Marc Giannoni. |