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EL SISTEMA DE BRETTON WOODS:
RESUMEN
1. El
nacimiento del Sistema de Bretton Woods (SBW).
Los estudios para establecer las bases de un nuevo sistema
monetario internacional, y evitar el caos monetario ocurrido
durante el período de entreguerras, se llevaron a cabo en el
Reino Unido y en Estados Unidos, tras concluir la II Guerra
Mundial. El nuevo sistema monetario de Bretton Woods fue el
resultado de un proceso de negociación entre ambos países,
siendo John Maynard Keynes la figura intelectual dominante
del mismo. En julio de 1944, el SBW quedó formalmente
establecido cuando los representantes de cuarenta y cuatro
países firmaron los artículos del Acuerdo del Fondo
Monetario Internacional. El resultado final de la
negociación proporcionó un sistema monetario internacional
mucho más cercano al propuesto por USA que al defendido por
Keynes, cosa no de extrañar dada la posición dominante de
Estados Unidos en aquél momento.
Ambos planes coincidían en una serie de puntos
fundamentales. En primer lugar, ambos planes descartaban la
posibilidad de implantar un sistema de tipos de cambio
libremente fluctuantes, dados sus efectos adversos sobre la
economía mundial durante los períodos en que este sistema
estuvo en vigor, especialmente antes de la I Guerra Mundial
y durante los años treinta. En segundo lugar, se consideraba
poco recomendable la implantación de un sistema de tipos de
cambio absolutamente fijos, dada la experiencia poco
favorable obtenida durante el restablecimiento del patrón
oro en el período 1925-31. En efecto, se existía consenso en
que el intento británico de restablecer un patrón oro
internacional en 1925-31 había contribuido a agravar la Gran
Depresión.
No
obstante, también existían puntos de discrepancia entre
ambos planes. Como primer punto de discrepancia debe
señalarse el producido por la especial preocupación del plan
británico por la asignación de las políticas económicas
nacionales a objetivos domésticos y, especialmente, al
objetivo del pleno empleo nacional. En este contexto, el
tipo de cambio debería ser una variable que pudiera
alterarse para hacerla compatible con el objetivo del pleno
empleo. Por el contrario, el plan norteamericano perseguía
como objetivo prioritario la estabilidad de los tipos de
cambio, de forma que éstos sólo pudieran variarse en
circunstancias excepcionales de carácter poco frecuente.
En
segundo lugar, el plan británico proponía que los costes de
los ajustes necesarios para corregir los desequilibrios de
balanza de pagos deberían compartirse entre los países con
superávit y los países con déficit. Por el contrario, USA
defendía que el ajuste debería correr exclusivamente a cargo
de los países con déficit. Sobre este segundo punto de
discrepancia, USA aceptó que en el acuerdo final se
incorporara un principio que parecía cubrir los deseos del
Reino Unido y, en general, de todos los países europeos, de
crear algún mecanismo que obligara a realizar ajustes a los
países con superávit de balanza de pagos. Este principio se
plasmó en la "cláusula de moneda escasa", según la cual los
países miembros del nuevo sistema monetario podían
establecer controles de cambio discriminatorios contra un
miembro cuya moneda fuera declarada escasa por el FMI. Sin
embargo, esta cláusula no fue nunca utilizada, y la carga
del ajuste frente a desequilibrios de balanza de pagos fue
soportada fundamentalmente por los países con déficit
exterior.
En
tercer lugar, los planes británico y norteamericano diferían
en la concepción del mecanismo a través del cual debería
proporcionarse liquidez al sistema en general, y a los
países con problemas de balanza de pagos en particular.
Así, el Plan Keynes apoyaba la creación de una institución
cuyo funcionamiento era más cercano al de un banco central
nacional. En concreto, proponía que los países con superávit
acumularan una posición acreedora consistente en depósitos
en una "Clearing Union" internacional. Estos depósitos
serían denominados en una nueva moneda de reserva, el
"bancor". Los países deficitarios tendrían derecho a obtener
descubiertos frente a la "Clearing Union", aunque este
derecho estaría limitado para cada país a través de una
cuota, que fijaría el saldo deudor máximo que podría
acumularse frente a la "Union". El ajuste de los saldos
deudores o acreedores excesivos debían ser responsabilidad
conjunta de los países con déficit o superávit en sus
balanzas de pagos, por lo que devengarían intereses los
saldos deudores o acreedores por encima del 25% de la cuota.
La provisión de una liquidez internacional adecuada quedaba
asegurada a través de la revisión al alza de las cuotas
conforme así lo dictaran las necesidades del comercio
internacional.
El
plan de USA, por el contrario, proponía que todos los
países, independientemente de su posición de balanza de
pagos, deberían aportar cuotas a un fondo, un 25% del
importe de las mismas en oro y el resto en moneda nacional.
Además, la obtención de fondos para hacer frente a un
déficit de balanza de pagos sería condicional, y no un
derecho como pretendía el Plan Keynes. La presión para el
ajuste de la balanza de pagos se ejercía, por tanto,
exclusivamente en los países con déficit. El resultado
final, con la creación del FMI, fue prácticamente el
propuesto por Estados Unidos. En este aspecto los
negociadores británicos sólo lograron incluir unas cuotas
superiores a las propuestas inicialmente por USA.
En
cuarto lugar, ambos planes diferían en el papel que debería
desempeñar la movilidad internacional del capital. El plan
británico proponía retener los controles ligados a la cuenta
de capital. En concreto, Keynes consideraba conveniente
extender al resto de los países el sistema general de
controles de cambios usado por el Reino Unido durante la
Guerra. Por el contrario, USA deseaba mantener su mercado de
capital abierto a la participación extranjera, dando
especial importancia al papel que debía desempeñar la banca
privada en el sistema de pagos internacionales. El resultado
final fue una solución de compromiso, en la que los
americanos aceptaron que se limitara la obligación de
mantener una moneda convertible para las transacciones por
cuenta corriente.
2. Las
reglas de funcionamiento.
Los acuerdos de Bretton Woods consistían, en esencia, en un
conjunto de reglas diseñadas para regir el funcionamiento
del nuevo sistema monetario internacional. El sistema
monetario que entonces se estableció, el patrón cambios oro,
era una versión del patrón oro en la que los bancos
centrales utilizaban como reservas internacionales el oro y
el dólar. El sistema se basaba en un conjunto de principios
que se resumen a continuación.
Primero, se establecía un precio fijo del oro en 35 dólares
la onza. A este precio USA se comprometía a realizar las
compras y ventas de oro demandadas por las autoridades
económicas extranjeras.
Segundo, cada país miembro se comprometía a declarar la
paridad o tipo de cambio oficial de su moneda en relación
con el oro o en relación con el dólar. La fijación de las
paridades de las unidades monetarias nacionales con el oro o
el dólar daba lugar a paridades fijas entre las monedas de
los países miembros.
Tercero, cada país se comprometía a intervenir en el
mercado de divisas con sus reservas internacionales de
dólares para mantener la paridad o tipo oficial de su moneda
con respecto al dólar, permitiéndose una oscilación del
±1%
entre el tipo de cambio de mercado de una moneda y su
paridad. Las intervenciones debían realizarse exclusivamente
para mantener el tipo de cambio de la moneda en cuestión con
respecto al dólar, no existiendo puntos oficiales de
intervención para el tipo de cambio entre dos monedas no
dólar. Estos puntos oficiales de intervención hubieran sido
inútiles, pues al estar fijados los límites de intervención
de dos monedas con respecto al dólar en una banda del
±1%,
quedaba fijada la fluctuación del tipo de cambio entre esas
dos monedas en una banda del
±2%,
al actuar el arbitraje privado. Era éste precisamente el
mecanismo que se contemplaba en el SBW, de forma que el tipo
de cambio entre dos monedas no dólar se mantenía dentro de
la banda de fluctuación del
±2%,
no como consecuencia de la intervención oficial, sino
gracias al arbitraje privado.
Cuarto, se contemplaba la posibilidad de modificar la
paridad de la moneda de un país miembro cuando éste se
enfrentaba a un problema de "desequilibrio fundamental" de
la balanza de pagos. Aunque el concepto de "desequilibrio
fundamental" no fue definido en los acuerdos de Bretton
Woods, se interpretaba normalmente como desequilibrio
fundamental aquél que tenía carácter persistente y que no
podía eliminarse sin poner en grave peligro otros objetivos
internos de la economía. La modificación de las paridades
para eliminar desequilibrios fundamentales debía ser
autorizada por el FMI siempre que la alteración en la
paridad de la moneda, contabilizando todas las variaciones
anteriores, fuera superior al 10% de su valor inicial.
3. Las deficiencias del SBW.
El
SBW era un sistema de tipos de cambio fijos, aunque
ajustables, en el que las reservas internacionales
consistían en
oro y
dólares convertibles en oro. Sin embargo, desde la creación
del SBW, la tasa de crecimiento de las existencias de oro
utilizables como reserva, y más en concreto, la tasa de
crecimiento de las reservas de oro en poder de USA, fue muy
inferior a la tasa de crecimiento de la demanda mundial de
reservas internacionales. Esta demanda fue satisfecha a
través de los sucesivos déficits experimentados por la
balanza de pagos USA, que suministraban como medio de
reserva dólares teóricamente convertibles en oro.
En
estas circunstancias, la llamada "Paradoja de Triffin"
comenzaba a aparecer como obvia. La economía mundial
dependía de los déficits de USA para asegurarse un aumento
de las reservas, lo que incrementaba los pasivos de USA en
relación con su activo de reserva. Por ello, la estabilidad
del sistema se pondría inevitablemente en entredicho
conforme los poseedores de dólares empezaran a dudar de su
convertibilidad en oro. Si se hubiera eliminado el déficit
exterior USA, la economía mundial habría perdido la fuente
más importante de provisión de reservas, poniendo en peligro
el comercio mundial y el crecimiento económico.
El
SBW, por tanto, era intrínsecamente inestable, ya que a
largo plazo conducía irremediablemente a la pérdida de
confianza de la convertibilidad del dólar en oro,
erosionando la base del sistema que era precisamente esa
convertibilidad del dólar en oro. En efecto, un análisis de
las reservas de oro de USA y de los pasivos externos
oficiales en manos de los bancos centrales de los restantes
países (Cuadro 1), muestra como el cociente oro/pasivos fue
descendiendo paulatinamente, hasta que en 1963 se alcanzó un
valor igual a la unidad. A partir de ese año, el anterior
cociente se va deteriorando y, por tanto, también se va
deteriorando la confianza en la convertibilidad del dólar.
En 1971, año en que se produce la primera crisis grave del
SBW, la relación oro/pasivos de USA era casi de uno a cinco.
Además de la razón que acaba de
apuntarse, existían una serie de deficiencias adicionales en
el SBW que contribuyeron, sin duda, a facilitar su colapso.
Entre estas deficiencias se han destacado en la literatura
económica, la inexistencia de un mecanismo de ajuste
adecuado para las paridades, la existencia de asimetrías en
el sistema, y la falta de un método sistemático para aportar
reservas internacionales a largo plazo a un ritmo adecuado.
En
los primeros años de existencia del SBW, los ajustes de las
paridades no tuvieron que desempeñar un papel importante en
la consecución de equilibrio de las balanzas de pagos,
fundamentalmente como consecuencia de las bajas tasas de
inflación a que se vio sometida la economía mundial. A
finales de los años 1960 y principios de los años 1970, los
países industrializados vieron como se producían fuertes
divergencias entre sus tasas de inflación, que además
mostraban una tendencia creciente. No obstante, los
necesarios ajustes de paridades fueron evitados. Los países
con déficit temían las consecuencias inflacionistas de la
devaluación, además del desprestigio político. Los países
con superávit temían la pérdida de competitividad asociada
con la revaluación. La inexistencia de un mecanismo de
ajuste de las paridades generaba tensiones al producirse
desajustes crecientes de las paridades, que se veían además
agravadas por la diferente presión a la que se veían
sometidos los países con déficit y superávit en la balanza
de pagos, ya que los primeros se enfrentaban a la
restricción impuesta por sus existencias de reservas
internacionales.
El
SBW se veía sometido a tensiones a través de sus asimetrías,
siendo quizá la más importante la que se producía al
librarse a USA, en la práctica, de intervenir en los
mercados de cambios para estabilizar su moneda, siendo los
restantes países los encargados de mantener la paridad con
el dólar. Para mantener las paridades de sus monedas los
gobiernos tenían que comprar y vender dólares a cambio de
sus propias monedas, quedando USA libre del compromiso
de intervenir en los mercados de cambios.
En teoría, esta asimetría del sistema se compensaba con la
obligación de USA de comprar y vender oro. En la práctica,
éste no fue el caso, bien porque los restantes países se
mostraron dispuestos a mantener sus reservas en forma de
dólares, o bien porque a partir de 1971 el dólar dejó de ser
convertible en oro.
Por
otra parte, esta asimetría generaba el problema de que
impedía la existencia de un mecanismo de ajuste claro en el
caso de que, por ejemplo, ante dificultades en la balanza de
pagos de USA fuera recomendable que se llevara a cabo una
devaluación del dólar. En la práctica, se demostró que USA
se resistía a variaciones en el precio del dólar con
respecto al oro, para mantener la confianza en el
principio básico del SBW, que era precisamente, la
convertibilidad del dólar en oro. Por otra parte, los
restantes países podían anular los efectos de una variación
del precio dólar-oro, redefiniendo sus paridades. Además,
estos países no se veían presionados a la intervención, ya
que disfrutaban de una situación de superávit de balanza de
pagos. La primera vez que se presentó un problema con estas
características, en 1971, planteándose la necesidad de
corregir un déficit exterior de USA, el sistema quedó en
entredicho y a las puertas de su desaparición.
4. Evolución y crisis del SBW.
Tras la constitución del nuevo orden monetario internacional
de Bretton Woods, se produce una etapa caracterizada por el
amplio dominio de USA en la economía mundial y una
considerable estabilidad monetaria internacional. Sin
embargo, a partir del año 1959, después de un período de
transición de 13 años, los países desarrollados declaran la
convertibilidad de sus monedas, lo que facilita la movilidad
internacional del capital. Como consecuencia de ello, el
SBW comienza a verse sometido a continuas tensiones. Así,
a principios de los años 1960, la balanza de pagos de USA
comienza a mostrar un déficit, y, en 1960-61 se produce la
primera crisis entre el dólar y el marco alemán, que
concluye con una revaluación del marco de un 5% ante las
presiones de USA. Este hecho sirve de preludio a un período
de crisis continuas en el sistema monetario internacional,
que concluye con el abandono del SBW en 1973. Los
acontecimientos más importantes ocurridos en este período se
pueden resumir en la forma siguiente: a) Crisis de la libra
esterlina, en 1964-67; b) crisis del oro, en 1968; c)
crisis entre marco alemán y el dólar, en 1970-71; d)
inconvertibilidad del dólar, en agosto de 1971; e) acuerdo
Smithsoniano, en diciembre de 1971; f) segunda devaluación
del dólar, en febrero de 1973; g) II serpiente monetaria
europea, y abandono del SBW.
4.1. Crisis
de la libra esterlina de 1964-67.
En
el año 1960 el equilibrio exterior de la economía del Reino
Unido experimentó un importante deterioro. Aunque en los
tres años
siguientes se observó una cierta mejoría, a partir de
mediados de los años sesenta, se produjo un fuerte déficit
tanto
en la
balanza por cuenta corriente como en la balanza básica, que
en 1964 alcanzó su nivel máximo (Cuadro 2). A pesar de que
el mercado anticipó la existencia de un desequilibrio
fundamental en el sector exterior, USA se opuso a una
devaluación de la libra ante el temor de que ello supondría
un trasvase de las presiones especulativas hacia un dólar,
que en aquellos momentos ya mostraba síntomas de debilidad.
Para evitar la devaluación de la libra, USA organizó apoyo
financiero para esta moneda, y el Reino Unido implantó
políticas de demanda y de renta restrictivas. Sin embargo, a
pesar de estas medidas, en noviembre de 1967, la libra
esterlina tuvo que ser devaluada un 14 por ciento, pasando
su paridad desde 2.8 a 2.4 dólares.
4.2. Crisis
del oro de 1968.
Durante el período 1965-68 se produjo en USA una importante
expansión fiscal basada en un fuerte aumento del gasto
público, como consecuencia del conflicto de Vietnam y de los
programas de la Great Society puestos en marcha por el
Presidente Jhonson. Esta expansión fiscal produjo tanto un
fuerte deterioro en el superávit de la balanza por cuenta
corriente de USA como un aumento de la inflación. Aunque
esta expansión fiscal fue acompañada en un principio de una
política monetaria restrictiva, en 1965 y 1966, el efecto
negativo de los altos tipos de interés llevó al FED a
realizar una política monetaria mucho más expansiva en 1967
y 1968, con la consiguiente elevación de la tasa de
inflación.
La
creciente inflación en USA, el deterioro de su balanza de
pagos por cuenta corriente y el déficit presupuestario,
llevó a
los
especuladores privados, a finales de 1967 y principios de
1968, a anticipar una posible devaluación del dólar en
relación con el precio oficial del oro. Ello produjo
compras masivas de oro en el mercado privado, forzando al
Pool del Oro a utilizar sus
existencias de oro para hacer frente al exceso de demanda
que existía al precio oficial. Sin embargo, en marzo de
1968, el Pool del Oro decidió abandonar su intervención en
el mercado, tras haber tenido que vender en los seis meses
anteriores oro por importe de 3.500 millones de dólares al
precio oficial de 35 dólares la onza. De este total, 2.400
millones de dólares correspondían a Estados Unidos, que de
esta forma había perdido casi el 20% de sus reservas de oro.
Al
mismo tiempo que se suspendían las intervenciones del Pool
del Oro se decidió mantener invariable el precio oficial del
oro a 35 dólares la onza, acordándose que las autoridades
monetarias se abstendrían de comprar o vender oro en el
mercado privado. Estos acuerdos suponían de hecho la
creación de un doble mercado del oro. Por una parte, un
mercado oficial reservado a transacciones oficiales entre
los bancos centrales, manteniéndose para estas transacciones
el precio oficial de 35 dólares la onza. Por otra parte, un
mercado privado en el que las autoridades monetarias no
intervendrían y en el que el precio quedaría libremente
determinado por la oferta y la demanda.
La
creación del doble mercado del oro supuso un grave
debilitamiento del SBW, ya que implicaba la desaparición, en
la práctica, del ancla nominal del sistema. En efecto, el
SBW trataba de prevenir la inflación ligando el precio del
dólar al oro, e imponiendo de esta forma una limitación a la
oferta de dólares. Aunque la oferta de dólares continuaba
restringida por la posibilidad de que los bancos centrales
cambiaran dólares por oro en el banco central de USA al
precio oficial, lo cierto es que con el doble mercado del
oro había desaparecido el control automático impuesto por el
mercado. Además, los bancos centrales no USA trataban de
evitar la conversión de dólares en oro para no poner el
sistema bajo más presión.
4.3. Crisis
entre el dólar y el marco alemán de 1970-71.
A
finales de 1969 la economía de USA se encuentra en una clara
recesión, lo que lleva a las autoridades económicas de este
país a realizar una política monetaria expansiva. Esta
política produce a lo largo de 1970 un descenso paulatino de
los tipos de interés del mercado de eurodólares y de los
activos financieros denominados en dólares. Mientras tanto,
los tipos de interés en Alemania mostraban una tendencia
creciente, ya iniciada a principios de 1969, en respuesta a
la política antiinflacionista realizada por el Bundesbank.
Como consecuencia de ambos hechos, la diferencia entre tipos
de interés se mueva rápidamente a favor de Alemania durante
1970 y 1971 (cuadro 3.a), lo que produce la consiguiente
salida de capital a corto plazo desde Estados Unidos con
destino a Alemania.
Además, en los primeros meses de 1971 la situación se ve
agravada por la especulación en contra del dólar, producida
en gran medida por los problemas de balanza de pagos USA. En
efecto, en 1971, aparece por primera vez, desde 1946, un
déficit en la balanza comercial USA, al mismo tiempo que la
balanza básica alcanza una cifra deficitaria récord (Cuadro
3.b). Estos datos hacen que el mercado anticipe una
depreciación del dólar, lo que produce un premio en el tipo
de cambio a plazo del marco. Esto, junto con el mencionado
diferencial favorable a Alemania en los tipos de interés,
impulsa una salida masiva de capital a corto plazo desde USA
que, durante 1970-71, alcanzó casi los 30 mil millones de
dólares. Al mismo tiempo, se produce como contrapartida una
entrada de capital a corto plazo en Alemania que alcanzó los
20 mil millones de dólares. Ante la imposibilidad de
contener las entradas de capital, en mayo de 1971, el
Bundesbank renuncia a intervenir para mantener el tipo de
cambio del marco en los márgenes acordados.
4.5. La
inconvertibilidad del dólar en oro, agosto 1971.
Con el marco flotando desde mayo de 1971, y con un fuerte
déficit en las balanzas comercial y básica de USA, el dólar
se vio sometido a un ataque especulativo a mediados de 1971.
En estas circunstancias, USA se vio obligada a adoptar una
política activa para el tipo de cambio, que tenía por
finalidad conseguir una devaluación del dólar en términos de
las restantes monedas. Sin embargo, como se ha señalado
anteriormente, los acuerdos de Bretton Woods dejaban en
manos de los gobiernos no USA el mantenimiento del tipo de
cambio del dólar. Por otra parte, una decisión unilateral de
USA
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