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Joaquín Pi Anguita (1997). Expectativas racionales y la relevancia
de la teoría de la probabilidad para la incertidumbre.
E-artículos de Economía
EXPECTATIVAS RACIONALES Y
LA RELEVANCIA DE LA TEORÍA DE LA PROBABILIDAD PARA LA INCERTIDUMBRE
Joaquín Pi Anguita
1997
Una crítica a la
hipótesis de expectativas racionales y de los resultados de la nueva
economía clásica ha sido realizada desde el campo de la economía
postkeynesiana. De acuerdo con este punto de vista, las
distribuciones de probabilidad no son la base para comprender el
comportamiento del mundo real bajo incertidumbre. Para los
postkeynesianos se producen muchas situaciones importantes en las
que existe la "verdadera" incertidumbre con respecto a las
consecuencias futuras que tendrán las decisiones realizadas hoy. En
estos casos de verdadera incertidumbre, los individuos que toman
decisiones presentes creen que ningún gasto de recursos para
analizar datos pasados, o señales del mercado actuales pueden
proporcionar estadísticas fiables o pistas intuitivas con respecto a
las perspectivas futuras.
La crítica postkeynesiana
considera que, en una teoría general del comportamiento económico,
todas las decisiones económicas pueden ocurrir bajo una de las tres
situaciones mutuamente excluyentes:
1) el estado de probabilidad
objetiva;
2) el estado de probabilidad subjetiva ;
3) el estado
de verdadera incertidumbre.
En el estado de probabilidad
objetiva, lo individuos que toman decisiones creen que el pasado es
estadísticamente fiable, y, por tanto, una guía insesgada del futuro.
Esta es la hipótesis de expectativas racionales, donde el
conocimiento de las consecuencias futuras de las decisiones actuales
implican la confluencia de probabilidades subjetivas y objetivas.
En el estado de probabilidad objetiva, la mente del
individuo o lo que Savage denomina probabilidad personal respecto a
acontecimientos futuros en el momento de la elección gobiernan los
resultados futuros. Estas probabilidades subjetivas no tienen que
coincidir con distribuciones objetivas, incluso si existen
distribuciones objetivas bien definidas. Este marco proporciona la
base para una teoría de la elección, que puede expresarse en
lenguaje de la teoría de la utilidad esperada. Así, en la teoría de
la utilidad esperada, de acuerdo con Sugden (1987:2), "se define una
prospectiva como una lista de consecuencias con una lista asociada
de probabilidades, una para cada consecuencias, de forma que estas
probabilidades sumen la unidad... [y] las preferencias de un
individuo se definen sobre el conjunto de todos las perspectivas
concebibles".
En el estado de verdadera
incertidumbre, los agentes económicos creen que durante el tiempo
que transcurre entre el momento de la elección y el futuro, se
producirán acontecimientos imprevisibles, con independencia de si
han existido en el pasado frecuencias relativas objetivas y/o
existen hoy probabilidades subjetivas. Para la economía
postkeynesiana, esta es la incertidumbre en el sentido dado al
término por Keynes (1937: 113), cuando escribió que con la
incertidumbre no quería "simplemente distinguir lo que se conoce
como seguro de lo que es sólo probable. El juego de la ruleta no
está sujeto, en este sentido, a incertidumbre ...El sentido en el
que estoy usando el término es que... no existe base científica
sobre la que formar cualquier probabilidad calculable.
Sencillamente no sabemos".
Asimismo, Keynes (1936, p.
148-50, 161) señaló que algunas consecuencias futuras no podían
tener probabilidades asignadas hoy. Por ello, si los economistas no
poseen , nunca ha tenido , y conceptualmente nunca tendrán un
conjunto de mundos macroeconómicas, entonces puede afirmarse que las
estructuras de probabilidades objetivas no existen, y que una
función de distribución de probabilidades no puede definirse. La
aplicación de la teoría matemática de los procesos estocásticos a
los fenómenos macroeconómicos sería discutible, si no un principio
no válido. (Davidson 1991:132).
La economía postkeynesiana
rechaza dos supuestos implícitos en la hipótesis de expectativas
racionales. Primero, el mundo de probabilidad objetiva. Segundo, el
supuesto de ergodicidad. Hay que señalar que la aceptación del
supuesto de un marco económico ergódico se racionaliza a menudo por
la necesidad de desarrollar la economía como una ciencia con base
empírica (Lucas y Sargent, 1981 p. xi-xii). Samuelson (1969, p.184)
también acepta la hipótesis ergódica" como el "sine qua non" del
método científico en economía, para sacar a la economía del "campo
de la historia genuina" y mantenerlo en el "campo de la ciencia".
El mundo de probabilidad
objetiva asociado con la hipótesis de expectativas racionales supone
no sólo que las distribuciones de probabilidad sobre fenómenos
históricos han existido, sino también que las mismas probabilidades
que determinaron los resultados pasados gobernarán los
acontecimientos futuros. En el contexto de formación de expectativas
racionales que no exhiben errores persistentes, se mantiene que las
medias temporales calculadas a partir de datos pasados convergirán
con las medias estadísticas calculadas a partir de cualquier serie
temporal futura. El conocimiento del futuro implica simplemente
proyectar medias basadas en realizaciones pasadas o actuales a
acontecimientos futuros. La economía postkeynesiana rechaza esta
concepción de incertidumbre, ya que como señala Davidson (1991:134),
"No puede existir desconocimiento de los acontecimientos futuros
para aquellos que creen que el pasado proporciona una información
estadística fiable e insesgada sobre el futuro, y este conocimiento
se puede obtener si uno simplemente está dispuesto a gastar los
recursos para examinar el pasado!".
Además, la economía
postkeynesiana rechaza un segundo supuesto implícito en la hipótesis
de expectativas racionales, señalando que para que esta hipótesis
proporcione una teoría de formación de expectativas sin errores
persistentes, no sólo deben ser iguales las funciones de
distribución objetiva y subjetiva en cualquier punto del tiempo,
sino que además estas funciones deben derivarse de lo que se llaman
procesos estocásticos "ergódicos". Por definición, un proceso
estocástico ergódico quiere decir que las medias calculadas a partir
de observaciones pasadas no pueden diferir persistentemente de la
media temporal de acontecimientos futuros. Como ha señalado Vercelli,
"sólo en este caso el proceso estocástico convergirá hacia un estado
estacionario, asegurando... el aprendizaje y la convergencia hacia
una distribución de probabilidad completamente fiable. Cuando el
proceso estocástico es estacionario pero no ergódico estamos en el
mundo de incertidumbre". Es decir, como señala Davidson (1991: 132),
"En la circunstancia de ergodicidad de las distribuciones de
probabilidad objetivas, la probabilidad es conocimiento, no
incertidumbre”.
Para la economía postkeynesiana,
si prevalecen las verdaderas condiciones de incertidumbre en ciertas
áreas de toma de decisiones, pueden existir procesos económicos en
los que las expectativas basadas en funciones de distribución de
probabilidad pasadas pueden diferir persistentemente de las medias
temporales que se irán generando conforme el futuro se despliega y
se convierte en hechos históricos. La posibilidad de existencia de
verdadera incertidumbre, indica que mientras las probabilidades
objetivas y la hipótesis de expectativas racionales pueden ser una
aproximación razonable en algunas áreas de la toma de decisiones
económicas, no pueden considerarse como una teoría general.
Para los postkeynesianos, las
probabilidades subjetivas, y no las objetivas, bastan para
comprender que las fuerzas que guían el desempleo a largo plazo y
la no neutralidad del dinero o de la política monetaria- incluso en
un mundo de precios flexibles - es la incertidumbre. Los compromisos
contractuales nominales, son un método para hacer frente a la
verdadera incertidumbre siempre que el proceso económico se expande
a lo largo de un amplio período de tiempo. Así, por ejemplo, en
esta situación se puede mostrar - por ejemplo, Davidson y Davidson
(1988) - como la existencia de contratos denominados en términos
nominales (y no reales) crea un entorno monetario que no es neutral,
incluso en el largo plazo. En este mismo sentido se expresa Tobin
(1985:108-9), cuando asocia el rechazo keynesiano del supuesto de
neutralidad del dinero con el énfasis de Keynes en la "esencial
impredecibilidad, incluso en un sentido probabilistico" del futuro.
Joaquin Pi-Anguita
Universidad Complutense de Madrid.
Departamento de Economia Aplicada V
Campus de Somosaguas.
28223. Madrid.
España.
Joaquín
Pi Anguita (1997). E-artículos de Economía. Expectativas racionales y la relevancia
de la teoría de la probabilidad para la incertidumbre.
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